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A LA DERECHA: Casco de Oro del Tesoro de los Quimbayas adornado con dos figuras femeninas desnudas repujadas. Colombia, cultura Quimbaya arqueológica (200-1000 d.C.).
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Por
Jaime Lopera G., con base en el libro de Pablo
Gamboa Hinestrosa[1] |
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Cacique de oro del Tesoro de los Quimbayas que aparece sentado en un taburete, signo de poder. Lleva colgado del cuello un recipiente en forma de calabaza, que se supone contenía la cal usada al mascar hojas de coca, cuyo uso solía ser ceremonial. Colombia (200-1000 d.C.).
Recipiente antropomorfo de oro con tapadera en forma de serpiente cuya cabeza, rematada por un cabujón, debió tener una esmeralda. Los huecos del rostro del cacique contuvieron incrustaciones, probablemente de piedras semipreciosas o conchas, que simulaban pintura facial. Colombia, Tesoro de los Quimbayas (200-1000 d.C.) |
En
el Museo de América, en Madrid, existe hace más de cien años el
famoso tesoro de los Quimbayas que salió del país como parte de las
exhibiciones que se hicieron para celebrar el IV Centenario del
Descubrimiento de América. El patrimonio cultural fue entregado el 4 de
mayo de 1893 por la oficina diplomática en Madrid a la Reina Regente,
con carta oficial firmada por el ministro de Relaciones Exteriores Marco
Fidel Suárez (quien fuera Presidente unos años después). El
tesoro -cerca de 200 piezas de orfebrería prehispánica colombiana-
fue el producto de los saqueos arqueológicos que hicieron los guaqueros
del Quindío en 1890, concretamente en una excavación denominada La
Soledad, ubicada para unos en el municipio de Quimbaya, y para otros
cerca de Filandia. En 1892 el gobierno republicano de entonces logró
adquirir, en un solo lote, las diversas colecciones privadas de oro y
cerámica que habían tomado diferentes rumbos en manos de negociantes y
coleccionistas. Carlos
Holguín, Presidente encargado de Colombia (1886-1892), compró con
fondos públicos el lote de mejor calidad de las piezas quindianas con
el objeto de exhibirlas en Madrid durante la conmemoración del
Centenario. Luego, mediante una comunicación de su mandato,
regaló el tesoro al gobierno español, específicamente a la
esposa del rey Alfonso XII, la Reina Regente María Cristina, “como
testimonio de agradecimiento” por su ayuda en un pleito limítrofe con
nuestro vecinos venezolanos. Desde aquel tiempo este valioso lote tomó
el nombre de “Tesoro de los Quimbayas” como un evidencia del
esplendor de las culturas indígenas en América. El
tesoro tiene además un significado simbólico: en 1886 Colombia fue la
ultima nación de América que rehizo sus relaciones diplomáticas con
España, después de las guerras de Independencia.
Se sentía la necesidad de un acercamiento fraterno con la Corona
española y, al parecer, el gesto del Presidente Holguín al entregar el
Tesoro -a manera de liberalidad- pudiera consolidar dichas
amistades. La
Regente Maria Cristina de Habsburgo (con quien Holguín se había
conocido muy familiarmente, cuando éste había sido el primer embajador
de Colombia en la Península)
se comportaba a la sazón como mediadora en un pleito de límites
con Venezuela que finalmente, con su concurso, ganó nuestro país.
Tales coincidencias (el acercamiento diplomático, mas el arbitraje y la
amistad personal de Holguín), concurrieron al hecho de la dádiva de
Colombia al gobierno de España que hoy se está reclamando para su
repatriación. [1] Gamboa Hinestrosa, Pablo: El Tesoro de los Quimbayas. Editorial Planeta, Bogotá, 2002. |
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